Lastiri

El 14 de julio asume la presidencia del país Raúl Alberto Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados, quien convoca a elecciones para el 23 de septiembre, con entrega del poder el 12 de octubre del 73. La CGT, encabezada por Rucci, hace pública su adhesión al nuevo gobierno.

La lucha ideológica prosigue en el seno del peronismo. López Rega polemiza con la JP (Juventud Peronista), “organización de superficie” de “Montoneros” enfrentada a la JPRA (Juventud Peronista de la República Argentina), que sostiene la “ortodoxia justicialista”. Lastiri condena la guerrilla y a algunos gobernadores de provincia vinculados con ella.

El 31 de julio se reúnen Perón y Balbín, sellando el encuentro con un abrazo que relega su largo antagonismo. Embestido semanas antes por un automóvil no identificado, el 2 de agosto muere el presbítero Julio Meinvielle, conocido intelectual católico y nacionalista, autor de numerosos libros y director de sucesivos periódicos, tales como Nuestro Tiempo, Balcón  y Presencia, habiendo desarrollado una labor ejemplar como párroco en el barrio de Versalles.

Ese día, durante una reunión de gobernadores, Perón ha dicho: “no admitimos la guerrilla”. Y, dos días después, el Partido Justicialista lo elige su candidato para las próximas elecciones, colocando en el segundo término de la fórmula a “Isabelita”. La Argentina ingresa al bloque de los “no alineados” y el Partido Comunista protesta por la detención de 100 afiliados suyos, en una acción represiva. El 22 de agosto, la JP rinde homenaje a “los mártires de Trelew”, con un acto realizado en el estadio de Atlanta; las organizaciones subversivas lo hacen en las escalinatas del palacio del Congreso, confundiéndose entre los asistentes algunos legisladores, como Solari Yrigoyen, con jefes guerrilleros como Santucho y Gorriarán Merlo. Concluida esta reunión recordatoria, sus partícipes marcharon por la avenida Callao cometiendo desmanes, incluido el incendio de un automóvil Citröen, dentro del cual quemaron vivo a un suboficial de la Policía Federal.

El 6 de septiembre, el ERP ataca y ocupa el Comando de Sanidad Militar, franqueando la entrada a los incursores el soldado dragoneante Hernán César Invernizzi, hijo de la socióloga Eva Giberti e hijastro del médico y escritor Florencio Escardó. En el asalto es ultimado el teniente coronel Duarte Ardoy y heridos quienes se resistieron.

No pasaría una semana antes que un hecho de signo opuesto conmoviera al mundo. En Chile, el gobierno marxista de Salvador Allende, que tambaleaba luego de una huelga de camioneros y ante el redoblar de las cacerolas con que las amas de casa manifestaban su disgusto por el alto costo de la vida, es derrocado por un golpe militar el 11 de septiembre. La Casa de Gobierno ha sido bombardeada y, en vez de entregarse, Allende se suicida disparándose un tiro de fusil en la boca. Los marxistas niegan aún que se tratara de un suicidio. Y asume una Junta, que preside el general Augusto Pinochet.

El cambio de la situación chilena complica la de los guerrilleros argentinos, que quedan sin aliados en los países limítrofes. Ahora manda un general en Santiago. Otro, Hugo Banzer Suárez, lo hace desde tiempo atrás en Bolivia. Pronto, el presidente Bordaberry, del Uruguay, cubrirá con su investidura y su condición de civil la gravitación decisiva que tendrán en su gestión las Fuerzas Armadas orientales. En el Brasil está afianzado un régimen militar. Y, en el Paraguay, se prolongará largamente aún el siempre renovado mandato del general Stroessner. Con cuyo gobierno se firmarán, el 12 de septiembre de aquel año 1973, los acuerdos para construir las represas de Yaciretá y Corpus.

Las elecciones tienen lugar, según lo establecido, el 23 de septiembre. La fórmula Perón-Perón obtiene 7.360.000 votos (61,85%); Balbín-Fernando de la Rúa, 2.900.000 (24,42%); Manrique-Martínez Raymonda, 1.451.000 (12,19%).

Al día siguiente, Lastiri dicta un decreto declarando ilegal al ERP y nombre jefe de policía al general Iñíguez.

El 25 de septiembre, “Montoneros” asesina a José Ignacio Rucci y al conductor de su automóvil, cuando abandonan uno de los varios domicilios en que pernoctaba alternativamente el dirigente gremial, previendo un atentado. Tres grupos de tiradores han hecho fuego sobre ellos, desde otras tantas direcciones. Con la muerte de Rucci, un hombre cuya fidelidad a Perón era proverbial, el combate entre éste y la guerrilla –incluida aquella que todavía actuaba bajo una frágil cobertura peronista– queda irrevocablemente entablado.

Pinochet fusila activistas de izquierda, que han actuado bajo el régimen de Allende, luego de sustanciarles juicios sumarios. Lastiri solicita clemencia. Y le pide la renuncia a Puiggrós, como rector de la Universidad.

El 8 de octubre quedan devastados varios pisos del Sheraton Hotel, en la zona de Retiro, a raíz de un atentado con explosivos en el que mueren una turista canadiense y su pequeño hijo.