desde 1492 hasta 1800
leyes y conflictos
 
 
Desde el descubrimiento de América, ocuparon el trono español los Reyes Católicos, Fernando e Isabel; su hija Juana la Loca, casada con Felipe el Hermoso; el emperador Carlos V (Carlos I de España); Felipe II; Felipe III y Felipe IV, con cuyo reinado llegamos al año 1665, sucediéndolo su hijo Carlos II el Hechizado, vástago enfermizo que será el último monarca de la Casa de Austria y que habrá de morir en 1700, es decir en la frontera cronológica que divide los siglos XVII y XVIII.
Hubo entre ellos grandes reyes y algunos que no lo fueron pero, no obstante, en la figura real se encarnó el poder supremo y acatado, viéndose en su autoridad un designio divino. La capacidad y carácter de cada rey dejaron rastros dispares en América, aunque fue a nombre del soberano, de cualquier manera, que se llevaron a cabo notables empresas.
No resultó el capricho real, sin embargo, el que imperó en sus dominios, de los que formaba parte el Nuevo Mundo. Por el contrario, una sabia legislación, instituciones estables y el talento desigual de los funcionarios que ejercieron aquí el gobierno, como así también su honradez o su venalidad, su debilidad o su energía, influyeron de manera inmediata en estas regiones.