desde 1492 hasta 1800
¡tierra a la vista!
 
 
Los preparativos de esa expedición tropezaron con muchos inconvenientes. Pues los fondos puestos a disposición del Gran Almirante eran relativamente escasos y éste tuvo que asociarse con los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón para poner en marcha su empresa.

      preparativos en Puerto de Palos

La “Santa María” era el buque insignia de la pequeña flota. Se trataba de la mayor de aquellas carabelas y de la única que contaba con puente. 120 hombres formaban las tripulaciones, que estaban compuestas por parientes y amigos de los Pinzón, marineros conchabados en las dársenas y aventureros de mala catadura, acaso buscados por la justicia pero atrapados todos por la ilusión de ver hecho realidad el sueño acariciado por Colón.                      

cámara de capitán en el Siglo XV 

                                                                            

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una carabela desplazaba entre 60 y 90 toneladas. Un portaviones moderno puede desplazar 85.000. Estaban aquéllas construidas en madera y contaban con tres palos: trinquete, mayor y mesana. Desde la proa avanzaba el bauprés.

Cuando la “Santa María” navegaba a todo trapo, llevaba izadas las velas siguientes: en el bauprés, una pequeña, rectangular, llamada cebadera; en el trinquete, una vela cuadra denominada trinquetilla; en el más alto, la vela mayor, y una gavia; en el palo mesana, una vela latina, que facilitaba la acción del timón para dirigir la nave.

Las velas cuadras se colocaban de manera transversal al eje del casco; las latinas, paralelas a dicho eje. 

Además de las carabelas, hacia la época del descubrimiento de América se utilizaban también las urcas –de origen holandés– como barcos de carga. Y los galeones, de alto bordo, empleados para hacer largas travesías y como buques de guerra. En las velas de estas naves se solían pintar cruces, escudos o imágenes de santos.