desde 1800 hasta 1851
tratativas Mackau-Arana
 
 
El bloqueo naval francés, en efecto, se prolongaba por demasiado tiempo sin éxito. Y, si bien había sido acompañado por una política de alianza explícita con los enemigos de Rosas, resultaba claro que tampoco para éstos se abrían perspectivas halageñas, después del fracaso de Lavalle. Inglaterra, por otra parte, que acompañara a regañadientes la decisión gala de iniciar el bloqueo, respondiendo así al “entendimiento cordial” que la vinculaba con Luis Felipe, advertía ya que la prolongación del conflicto afectaba sus intereses, privándola de negociar con la Confederación, aún al precio de tolerar la Ley de Aduanas vigente. Dentro de este marco comenzaban las tratativas Mackau-Arana, con el ministro británico Mandeville resuelto a prestar sus buenos oficios para que culminaran con fortuna.

Las conferencias tuvieron lugar entre el 14 y el 29 de octubre de 1840, a bordo de una cañonera francesa, “La Boulonnaisse”, anclada frente a la Recoleta. Cuando finalizaron, quedó concluido un acuerdo que daba por terminado el enfrentamiento. Mediante el mismo, Francia lograba que se le reconociera el pago de indemnizaciones a las familias de sus súbditos Bacle y Lavié, excluyéndose a las de Larré y Pons; Rosas se avenía a hacerlo en virtud de un tratado acorde con el rango de una nación soberana, en vez de ceder a un ultimátum practicado por vía consular; eran restituidos a la Confederación la isla Martín García y dos buques, apresados durante la guerra; se pactó el dictado de una amnistía en favor de los unitarios, con condiciones diferentes según fueran civiles o militares; y Rosas aceptó una cláusula tendiente a garantizar la independencia de la Banda Oriental, admitiendo extender en favor de Francia las condiciones del tratado comercial vigente con Gran Bretaña.