desde 1800 hasta 1851
Vuelta de Obligado
 
 
En enero de 1845, Rosas resuelve estrechar el bloqueo de Montevideo para acelerar su caída. Rivera se lanza sobre los sitiadores y es derrotado por Urquiza en India Muerta (27 de marzo). Llegado abril, Oribe intima rendición a la plaza. El 21 de julio, Inglaterra y Francia presentan un ultimátum, concediendo a Rosas 10 días para que retire los buques que cercan Montevideo y las fuerzas argentinas que combaten con Oribe. Tal ultimátum no es acatado. Al día siguiente, infantes de marina británicos y franceses desembarcan, ocupando posiciones en la ciudad para defenderla. El 2 de agosto, naves de Gran Bretaña y Francia se apoderan de la escuadrilla fluvial que comanda Brown. El 30 de ese mes, ambas escuadras, a las que se suma la flotilla riverista al mando de Garibaldi, ocupan Colonia y la saquean. El 5 de septiembre, se internan en el río Uruguay. El 20, Garibaldi ataca Gualeguaychú (Entre Ríos), saqueándola. El 30, fracasa en su intento de tomar Paysandú, pero, a fines de octubre, asalta y saquea Salto. Poco antes, el 17 de septiembre, Rosas ha roto relaciones con los países agresores.

Con el propósito de abrir la navegación de nuestros ríos al libre tráfico comercial, ingleses y franceses organizan una flota que remontará el Paraná, hasta Asunción. La componen casi un centenar de barcos mercantes, protegidos por 11 de guerra, entre los que se cuentan vapores, una fragata, corbetas, bergantines y una goleta. Tales buques estaban armados con modernos cañones de ánima rayada y cohetes “Congreveâ€, que eran los misiles de la época, llevando a bordo infantería de marina.

Rosas resuelve hostigar el paso de la flota desde tierra, pues se ha quedado sin escuadra. Para ello, instala baterías en la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro; en el Paso de la Ramada, sobre el Paraná Pavón; en las barrancas de Tonelero, próximas a Ramallo; en Acevedo, junto a San Nicolás; y en San Lorenzo, justamente donde los granaderos recibieran su bautismo de fuego.

En Obligado, las baterías son cuatro, al mando de álvaro Alsogaray, Eduardo Brown, Felipe Palacios y Juan Bautista Thorne que, a su vez, dependen todos del general Lucio N. Mansilla. El río tiene allí unos 700 metros de ancho y Mansilla lo ha cerrado con 3 gruesas cadenas que lo cruzan, sostenidas por lanchones. El 18 de noviembre de 1845, los primeros navíos de la flota se acercan a Obligado. El 19, llueve y los invasores postergan el ataque, pues la visibilidad es mala.

Al amanecer del 20 de noviembre se inicia el combate. Los obuses navales caen sobre las posiciones argentinas. Y los cañoncitos de nuestras baterías truenan sobre las naves enemigas, cada vez que éstas se ponen a su alcance. A la una de la tarde, las cadenas no han podido ser aún cortadas por los incursores. La fragatainsignia francesa queda hecha un colador y, con 2 oficiales muertos y 40 tripulantes fuera de acción, es arrastrada a la deriva, corriente abajo. El bergantín inglés “Dolphin†y el francés “Pandour†se retiran averiados. El vapor “Fultonâ€, provisto con cañones del 80, fracasa en su intento de cortar las cadenas, con daños en el casco y en las máquinas, muerto su maquinista principal.

La situación de los defensores es comprometida, sin embargo. Barridas las baterías por el fuego adversario, sus piezas se van quedando sin munición. Thorne ha sido herido. Las bajas se multiplican. Los infantes de marina aliados intentan el desembarco y son rechazados con arma blanca. A media tarde, están agotadas la pólvora y las balas. Mansilla también es herido. A las 8 de la noche, el coronel Crespo –que sustituyó a Mansilla– se repliega hacia las barrancas.

Los argentinos han tenido 250 muertos y 400 heridos. Ingleses y franceses reconocen 26 muertos y 86 heridos. La expedición queda detenida en Obligado durante 40 días, para efectuar reparaciones.

En enero de 1846, la flota continúa su navegación río arriba. Al reiniciar la marcha, vuelve a ser castigada por Thorne, que utiliza cañones móviles arrastrados a la cincha por caballos. Supera las baterías de Tonelero y Acevedo, recostándose contra la orilla opuesta. En San Lorenzo, es cañoneada durante 4 horas, resultando alcanzados el “Dolphin†y la “Expeditiveâ€. Finalmente los buques llegan a Asunción, fracasando el aspecto comercial de la expedición, pues es poco lo que allí se compra y se vende. El 4 de junio, la escuadrilla está de regreso frente a Quebracho, al norte de San Lorenzo, donde la espera Mansilla.

El paso por Quebracho costó caro a los aliados. Queda inutilizado el vapor “Harpy†y con importantes averías el “Gorgonâ€. Dos de los mercantes son hundidos. Otros 2 deben arrojar al agua sus cargas para retirarse, aligerados. Gravemente dañados, 4 más serán abandonados e incendiados luego, para evitar que caigan en poder de los argentinos. Se re gistran 60 bajas entre el personal militar embarcado. De nuestro lado, sólo un muerto y 4 heridos.