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vitalidad religiosa
En octubre de 1934 se lleva a cabo en Buenos Aires el XXXII Congreso Eucarístico Internacional. Como Legado Pontificio acude el cardenal Eugenio Pacelli, secretario de Estado de El Congreso Eucarístico del 34 significó un hito en la vida espiritual argentina. Determinó, en efecto, el afloramiento súbito de un fervor que, hasta entonces, no se había revelado con esa magnitud y que dejaría profunda huella en el alma nacional. Sus momentos más trascendentes se vivieron con motivo de la comunión de hombres, celebrada en la noche del 11. Durante horas y horas, en plena calle, innumerables sacerdotes confesaron a miles de varones y, más tarde, les dieron la comunión hasta el amanecer, en los 4 altares dispuestos junto a La manifestación de vitalidad religiosa que significó el Congreso Eucarístico ya había comenzado a registrarse en el plano cultural, reducida a la inciativa de un grupo compuesto por hombres dotados con notables condiciones intelectuales y resueltos a profundizar los conocimientos que daban sustento a su condición de creyentes. Así aparecieron, en 1922, los Cursos de Cultura Católica, cuyos promotores inciales fueron Rafael Ayerza, Juan Antonio Bourdieu, Tomás D. Casares, Faustino Legón, Samuel W. Medrano, Atilio Dell Oro Maini, Eduardo Saubidet Bilbao, Uriel O’Farrell y Octavio M. Pico Estrada. Tuvieron su primera sede en la calle Alsina Asimismo, ocupa un lugar destacado en tales tareas de formación católica la revista Criterio, que dirige Dell’Oro Maini y que cuenta entre sus redactores a varios de quienes aprenden o enseñan en los Cursos de Cultura Católica. |
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