desde 1900 hasta 1992
Videla
 
 

El ministerio que acompañó a Videla estuvo compuesto por militares de las tres Fuerzas, salvo dos excepciones: las carteras de Educación y Economía, que se pusieron a cargo de civiles. Titular de esta última fue el doctor José Alfredo Martínez de Hoz, quien tendría gravitación preponderante en el gabinete, llegando a ser una especie de Primer Ministro dentro del mismo, a la fortuna de cuya gestión ató el presidente la suya.


El mismo día en que juró Videla, la guerrilla se hizo presente asesinando en Caseros al jefe de operaciones del Estado Mayor de la Policía Federal, comisario inspector Pavón. Pero también, en una operación conjunta llevada a cabo en José C. Paz, fueron abatidos 9 subversivos. A partir de entonces engrosaría sensiblemente el número de guerrillerosmuertos por la represión, muchos en enfrentamientos reales, otros en choques aparentes, destinados a “blanquear” bajas producidas mediante procedimientos irregulares.


El 1º de abril, la guerrilla asesina en La Matanza al comisario inspector Linardi. El 4, aparecen los cadáveres baleados de 14 personas en distintos puntos de la capital y gran Buenos Aires, indudablemente por obra de represores. El 14, grupos subversivos matan a un jefe naval, 3 suboficiales de la policía provincial y un gerente de la empresa Chrysler. Esta tónica se mantendría a lo largo de los meses siguientes pero, paulatinamente, iría siendo cada vez mayor el número de guerrilleros abatidos que el de las víctimas de éstos.


Y, el 18 de mayo, almuerzan con el general Videla, en la Casa Rosada, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, el padre Leonardo Castellani y Horacio Ratti, presidente este último de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores). Al salir, Borges expresará que Videla “es un caballero”, sin ser desmentido por Sábato; Castellani, por su parte, hará saber que se interesó ante él por la suerte del escritor Haroldo Conti, desaparecido. El día 30, la guerrilla secuestra cerca de La Plata al coronel Juan Alberto Pita, interventor en la CGT. El 3 de junio, aparece muerto a tiros el general Torrez, ex presidente izquierdista de Bolivia. El 12, asume la presidencia del Uruguay el vicepresidente Alberto Demicheli, luego de ser destituido por las Fuerzas Armadas el presidente Juan María Bordaberry, quien había propuesto disolver los partidos políticos para hacer más efectiva la lucha contra el marxismo. En la Argentina, el gobierno clausura la publicación nacionalista Cabildo que se le opone, dirigida por Ricardo Curutchet. El 18 de junio muere el jefe de la Policía Federal, general Cesário Angel Cardozo: una adolescente perteneciente a “Montoneros”, que estudiaba con su hija, colocó la bomba que le dio muerte bajo la cama matrimonial de los dueños de casa. Cuatro días después, tres cargas explosivas reducían a escombros la vivienda de quien fuera autora del atentado, Ana María González. ésta permaneció prófuga y concedió una conferencia de prensa internacional, antes de ser ultimada en Ciudadela, el 5 de enero de 1977.


Sigue la violencia. El 2 de julio del 76, una bomba colocada en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal deja como saldo 18 muertos y 66 heridos. Ese mismo día, caen 17 guerrilleros en alegados ataques contra unidades militares. Y, el 4, con ráfagas de ametralladora, ultiman a 3 sacerdotes y 2 seminaristas de la orden de los palotinos, en una parroquia de Belgrano, por considerárselos vinculados con actividades subversivas. También ese día, aparece junto al obelisco otro cadáver baleado. El 10, sus captores matan al vicecomodoro Roberto M. Etchegoyen, que había sido secuestrado por la guerrilla. El 19, fuerzas del Ejército abaten al jefe del ERP, Mario Roberto Santucho, y a dos lugartenientes suyos, con las mujeres que los acompañaban.


El 19 de agosto, un comando subversivo asesina al general Omar Actis, que acababa de ser designado presidente del ente que organizaría el Campeonato Mundial de Fútbol, a disputarse en 1978. En Córdoba, es muerto por la guerrilla el subjefe de la planta Fiat Concord. Y, el 19, vuelan dinamitados los cuerpos de 30 guerrilleros, en un descampado próximo a Pilar.


El 9 de septiembre de 1976 muere, en Pekín, el líder comunista Mao Tsé Tung. El 18, los presidentes Videla y Demicheli inauguran el puente Puerto Unzué-Fray Bentos, sobre el río Uruguay. El 3 de noviembre, triunfa en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos el candidato demócrata “Jimmy” Carter, quien hará de la defensa de los “Derechos Humanos” una bandera política y que, pronto, habrá de hostigar al gobierno del “Proceso”. El 3 de diciembre cae en Lomas de Zamora Norma Esther Arrostito. Y, el 7, logra fugar de su encierro el coronel Pita que, una semana después, reasume su puesto de interventor en la CGT. Promedia el mes, cuando estalla una bomba en la Subsecretaría de Planeamiento del ministerio de Defensa, colocada por funcionarios del organismo pertenecientes a “Montoneros”: los muertos son 11 y los heridos 23. Al concluir el año, la organización “Amnesty International”, de tendencia izquierdista y que se dedica a establecer la situación que presentan los “Derechos Humanos” en distintas partes del mundo, publica un informe adverso al gobierno militar argentino.


El último día de enero de 1977 aparecen frente a la Casa Rosada varias mujeres que, con pañuelos blancos en la cabeza, protestan contra la represión dando vueltas a la Pirámide. Se trata de las luego tan conocidas “Madres de Plaza de Mayo”, cuyas actividades serán profusamente difundidas en el extranjero y a las que se sumarán más tarde las “Abuelas” de dicha plaza. Desde entonces, se darán cita en ese lugar todos los jueves, sin ser molestadas por la policía.


Dos escándalos toman estado público por esa fecha: el “caso Graiver” y el “caso Aluar”. El primero se refiere a que los integrantes de ese grupo económico habrían sido los encargados de administrar el dinero que la subversión obtenía en sus asaltos y mediante el cobro de rescates. David Graiver –integrante del grupo– se había desempeñado en el Ministerio de Bienestar Social durante el gobierno de Lanusse, siendo ministro Manrique. El segundo asunto está vinculado con la construcción y funcionamiento de una planta de aluminio en la Patagonia y se imputa responsabilidad a los tres integrantes de la Junta que presidiera también Lanusse, quienes serán finalmente sobreseídos por la justicia.


El 5 de mayo, “Montoneros” consuma un atentado contra el canciller en funciones, almirante César Augusto Guzzetti, a quien los atacantes esperan en el consultorio de su médico y le pegan un balazo en la cabeza, dejándolo por muerto. Permanecerá en coma durante largo tiempo, prolongando su vida algunos años más, merced a una delicada operación que le practican en los Estados Unidos.


Durante julio es secuestrado el embajador argentino en Venezuela, Héctor Hidalgo Solá, que ha hecho declaraciones públicas contra el gobierno. Ese mes, una delegación de “Montoneros”, encabezada por Mario Eduardo Firmenich, visita al secretario general del Partido Comunista español, Santiago Carrillo, a fin de exponerle la situación reinante en la Argentina.


A comienzos de septiembre, el presidente Carter firma un acuerdo, a raíz del cual quedará paulatinamente bajo control de Panamá el canal que cruza el istmo. Años más tarde, los Estados Unidos invadirán a su vecino para capturar al general Manuel Noriega –“hombre fuerte” panameño a la sazón–, postergar el cumplimiento final del acuerdo y, eventualmente, retrotraer las cosas al estado en que estaban antes de su firma.


Poco después, en nuestro país, la Corte Suprema revocaba el fallo dictado a favor de la viuda de Perón, con relación al cheque de la “Cruzada de la Solidaridad” depositado en el sucesorio de aquél.


El 29 de septiembre, durante un discurso que pronuncia en la Sociedad Rural Argentina, el general Roberto Eduardo Viola informa que han sido detenidos o abatidos entre 7.000 y 8.000 guerrilleros, estimando que aún están actuando unos 1.200.


Y está preso Jacobo Timerman, director del diario La Opinión, acusado de mantener estrecho contacto con el grupo Graiver y actuar como principal agente de la subversión en el campo periodístico.