desde 1900 hasta 1992
el año 1986
 
 

1986 se abre con un paro general que paraliza al país, dispuesto por la CGT. Y la inflación rebrota, aunque los salarios continúan congelados. La deuda externa ha alcanzado los 50.329 millones de dólares. En marzo, viene al país el presidente peruano Alan García que, pese a ser recibido por el gobierno con beneplácito, pues también adhiere a las propuestas socialdemócratas, llega a crearle situaciones comprometidas con su locuacidad desbordante.

Alfonsín se propone reformar la Constitución, para abrir cauce a su reelección y sustituir el régimen presidencialista, aquí vigente, por otro parlamentario que, mediante la actuación de un Primer Ministro, guarde semejanza con los sistemas de ese tipo que rigen en Europa. Pronto hará pública su intención de llevar la capital de la República a Viedma, en Río Negro, llegando a aprobarse más tarde la ley correspondiente.

En marzo se pone en marcha el Congreso Pedagógico. Tiene por guía el realizado en 1881, de corte fuertemente laicista y que fuera origen de la Ley de Enseñanza Común 1420, dictada luego. Mediante su reunión, el gobierno intenta llevar a la educación las ideas que lo informan, encaminadas a alterar concepciones profundamente arraigadas en el país, al acentuar y actualizar la orientación del primero en base a una instrucción que, entre otras cosas, incluye la llamada “Educación Sexual” desde la escuela primaria.

No cuenta, sin embargo, con la capacidad de los católicos para organizarse y desplegar una notable actividad en las asambleas primarias, que darán base a las reformas. Como en 1881, los católicos y las autoridades confrontan. Pero, ahora, serán aquéllos los que se impongan, instalando una apreciable mayoría en la asamblea nacional con que culminaron los debates y que no aprueba las mociones impulsadas desde el gobierno. La acción del mismo se hace notar, sin embargo, en otros planos. Ya se han dictado leyes que influyen en la organización familiar. Está abierto el debate por la instauración del divorcio. Y, aún con reserva, se habla de la posibilidad de legalizar el aborto. Simultáneamente, varios directores de cinematógrafo –algunos de los cuales estuvieran exilados durante el gobierno militar– ruedan películas con apoyo oficial. Películas éstas que constituyen alegatos contra la represión y que exhiben escenas crudamente eróticas, siendo varias de ellas premiadas en el exterior, pues coinciden con los vientos que corren en materia ideológica.

En mayo de 1986, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas condena por su actuación en la Guerra de las Malvinas al general Galtieri, al almirante Anaya y al brigadier Lami Dozo, imponiéndoles 12, 14 y 8 años de prisión, respectivamente. Los jueces militares acompañan así la corriente “desmalvinizadora”, que pusiera en marcha el general Bignone y se intensificara con el ascenso de Alfonsín. El fallo pasa, apelado, a la Cámara Federal.

Durante el mes de junio, la Argentina vive pendiente de la actuación del seleccionado nacional de fútbol, que disputa el Campeonato Mundial en Méjico. Partió aquél sin que se le asignaran mayores posibilidades de éxito, pues su campaña previa fue mediocre. Y el gobierno, por medio del Secretario de Deportes, ha declarado que el Director Técnico que lo conduce –Carlos Salvador Bilardo– no cuenta con su apoyo. Pese a ello, en base a una excepcional actuación de Diego Armando Maradona y a un fuerte espíritu de cuerpo forjado por Bilardo, el equipo argentino vuelve a consagrarse campeón mundial, venciendo en el partido final a Alemania por 3 a 2. Para asociarse tardíamente al triunfo, Alfonsín cede a los jugadores victoriosos el balcón de la Casa Rosada, a fin de que saluden desde allí al público que los aclama en la Plaza de Mayo. Días después, encabezados por su DT, los campeones se dirigen a Luján en peregrinación de agradecimiento.

La pugna en torno al divorcio vincular cobra temperatura. Por un lado, los medios de difusión multiplican sus referencias a situaciones límite, tendientes a despertar en la población adhesiones respecto a que cónyuges desgraciados puedan “reconstruir sus vidas”; difunden estadísticas –sin mención de fuentes–, que señalan la necesidad de arbitrar soluciones para millones de parejas impedidas de unirse legalmente; y tildan de “retrógrada” la legislación que rige tal materia. En sentido contrario, se argumenta que la aprobación del divorcio, lejos de disminuir el número de hogares destruidos contribuirá a aumentarlo, facilitando la deserción de los deberes conyugales y dejando a los hijos sin amparo; a la vez, se afirma que las estadísticas, esgrimidas para justificar nuevas nupcias, están intencionalmente distorsionadas.

El 5 de julio se realiza una concentración adversa al divorcio en la Plaza de Mayo, para presidir la cual es trasladada la imagen de la Virgen de Luján desde su santuario. Poco después, la Cámara de Diputados aprobará el proyecto divorcista por 177 votos a favor, 35 en contra y 42 abstenciones. El debate dio lugar a numerosos discursos, pudiéndose citar el del diputado radical Furque –apasionadamente divorcista– y el deljusticialista Ferré, que pronunció un fundado alegato contra el proyecto. Contradictoriamente, algunos legisladores que se definen a sí mismos como católicos votan por el divorcio: por ejemplo, Antonio Cafiero entre los peronistas y Fernando de la Rúa entre los radicales. La ley, con media sanción, queda detenida en el Senado.

Ante esta situación, el gobierno, que está empeñado en su determinación de establecer el divorcio vincular, recibe un apoyo que despierta suspicacias. Ya que la Corte Suprema de Justicia resuelve, en una sentencia insólita, declarar inconstitucional la Ley de Matrimonio Civil –vigente a lo largo de casi un siglo– en cuanto establece la indisolubilidad del vínculo pues, según afirma la mayoría del tribunal, ello coarta la libertad individual, amparada por la Constitución. Queda así instaurado el que se conoció como “divorcio judicial”, cuya declaración se impondrá a los jueces aunque no se haya dictado la ley respectiva. De modo que el Senado opta por tratar el proyecto aprobado en Diputados y el divorcio se incorpora a la legislación argentina. El paso del tiempo les dará la razón a quienes impugnaban las estadísticas invocadas por los divorcistas, dado que, en la práctica, el número de demandas iniciadas al amparo de la nueva ley fue notablemente inferior a la cantidad de parejas que, conforme a lo que se decía, aguardaban su promulgación para legalizar la situación en que vivirían de hecho.

Meses antes –en junio– había muerto Jorge Luis Borges, mientras residía en Ginebra. Alfonsín visita a Fidel Castro en Cuba, durante el mes de octubre, como etapa de un largo viaje que realiza.

Poco después, Margaret Thatcher, lejos de acatar las resoluciones de las Naciones Unidas que la instan a negociar con la Argentina, establece unilateralmente una zona de exclusión en torno a las Malvinas, que llega a 200 millas y donde sólo el gobierno colonial podrá otorgar licencias de pesca. Un periódico de izquierda señala que son muchos los jóvenes que están abandonando el país, por no avizorar aquí un futuro atractivo.