Camperadas
4. ARREOS, TROPAS Y TROPEROS
 
 
La ganadería, desde los comienzos de la población del Río de la Plata, fue siempre un factor fundamental en la economía nacional. Estuvo siempre presente en la fundación de ciudades, ya sea coincidiendo con el acto fundacional, ya sea sucediéndolo y algunas veces precediéndolo.
Al hablar de ganadería nos referimos no solo al ganado mayor vacuno, sino también al ovino y al yeguarizo y mular.
“Arrear”, según el Diccionario de Argentinismos de Lisandro Segovia, era el acto de mover ganado de un punto a otro; “tropa”, un conjunto más o menos numeroso de ganado; y “tropero”, el conductor del ganado.1 
Cuando las tropas eran de mulas se denominaban “arrias”; tanto las que transitaban al norte en procura de los mercados del Perú, como las que provenían de las provincias cuyanas transportando en sus lomos pipas de vino o árganas cargadas de fruta, dulces y otros artículos regionales.
En la región pampeana al tropero se lo llamaba también “resero”, por el hecho de arrear predominantemente reses gordas a los corrales de abasto en la ciudad capital.
En la provincia de Santa Fe los arreos de ganado estuvieron siempre presentes desde el día de su fundación, de manera que se puede afirmar que las primeras tropas y los primeros troperos de la región platense, transitaron por estas tierras santafesinas.
Cuando fundó Santa Fe en 1573, Garay hizo traer por arreo una tropa de ganado desde Asunción del Paraguay. Este arreo bajó por la costa oriental del río del mismo nombre; cuando alcanzaron la costa del gran río Paraná, frente al lugar donde más tarde se establecería la ciudad de Corrientes, lo cruzaron a nado azotando el ganado al agua. Luego continuaron la marcha por la banda izquierda del río hasta alcanzar la Laguna de los Patos y la Punta del Yeso. Allí aguardaron la llegada del Capitán, que lo hizo navegando, para pasar después a la otra banda donde se fundaría la primitiva Santa Fe. Ribetes de hazaña tuvo este arreo tan prolongado, por tierras desconocidas, surcadas por numerosos ríos y arroyos que debían vadearse a nado y bajo la amenaza constante de los indios comarcanos.2 
Este primer arreo arribado a Santa Fe simultáneamente con la fundación de Garay, fue conducido por Don Juan de Espinosa, quien vendría así a constituirse en el primer capataz de tropa del Río de la Plata; pues no solo condujo este primer arreo sino que volvió a traer otro en 1576 y posteriormente arreó más ganado desde Santiago del Estero y Córdoba.