ciudades y provincias
La Imagen Olvidada . Rosario Antigua
Miguel A. Chiarpenello
 
 

Algo para recordar 

 

A mi esposa. A mis hijos. A mis nietos.

 

Prologo

La historia no se inventa: se narra. Esta frase antigua indica no sólo el camino correcto sino también la forma de recorrerlo. Los hechos que expondré no son fruto de un designio premeditado, ni se escribieron conforme a un plan de antemano concebido: son el resultado de circunstancias sucesivas, casi independientes a mi voluntad.

Siempre sentí pasión por la historia argentina y dentro de ella por la de mi región y mi ciudad, donde la Santísima Virgen del Rosario tiene y ha tenido una decisiva y fuerte presencia. Desde su humilde capilla original la Virgen Fundadora iluminaba el Pago de los Arroyos y su sencilla imagen fue altamente venerada desde el principio de los asentamientos que iniciaron la ciudad, hasta el 3 de mayo de 1773, fecha en que una nueva imagen llegó a la ciudad y que es la que actualmente se encuentra en su Camarín de la Iglesia Catedral. 

La primera imagen, la original, pasó al olvido con destino incierto. Mi trabajo posiblemente la rescate de ese lamentable hecho, dado que indicaré un lugar donde, los que creen en ella, la veneran con profunda fe y devoción.

Reconozco en mí una excesiva curiosidad sobre la suerte de esa primera imagen, sencilla, humilde pero atractiva, tallada en madera por manos de los originales habitantes de estas tierras orientados por sus evangelizadores. Esta curiosidad no es banal ni material sino sencillamente espiritual. Busqué todas las publicaciones e investigaciones sobre el tema sin encontrar nada significativo. Recurrí a varias personalidades de alto nivel intelectual y a aquellos que por alguna razón podrían estar al tanto de mi inquietud sin obtener ningún resultado. En general las respuestas fueron: “se perdió en la historia”; “vaya uno a saber”; “no hay constancias”; “el pasado se llevó muchas cosas”; “no es relevante investigar” y otras similares.

Reconozco también que cada escollo fue aumentando mi interés y mis fuerzas. La necesidad de que se conociese bien y se divulgara todo lo relativo a la primera Imagen de la Santísima Virgen del Rosario, la Virgen del Pago de los Arroyos fue una meta ineludible. Nunca creí que habría de ser yo mismo quien emprendiera esta tarea. No creo en las casualidades, pero casi increíbles coincidencias y circunstancias especiales, que luego explicaré, incrementaron mi entusiasmo y me propuse transmitir una historia tan cautivante como emocionante y esclarecedora. 

Muchos historiadores sienten la tentación de acantonarse en la erudición, siguiendo, en el mejor de los casos, la filiación de las doctrinas. Se aferran a sus investigaciones, descubrimientos e interpretación de los hechos con una pasión desbordante. Hacen de su “verdad” toda la verdad enfrentando, en determinados casos, ríspidamente a otros que también exponen “su verdad”.

Como no utilizo, por mi parte, el ilustre título de historiador, no deseo negar la verdad de nadie ni provocar polémica alguna. El propósito es relatar una serie de acontecimientos que emergen de una fuente dignísima de confianza y de acuerdo a investigaciones imparciales.

En “La República” de Platón, éste afirma que el sol no solamente otorga a las cosas su existencia misma, sino que además les comunica por la luz que difunde, la facultad de ser vistas. Explica también que, por la noche los ojos no disciernen bien, pero que, con la luz del sol ven con claridad. Lo mismo ocurre con el alma. Cuando se encuentra iluminada por la idea del Bien y de lo Bello, tiene la facultad de ver que una cosa es buena y bella. Este es nuestro caso.

Opiniones emitidas de buena fe me indicaban la inconveniencia de hacer pública esta historia, pero eso sería traicionar mis ideales y a tantos que me alientan en la empresa. Expondré lo que me brota con sincera convicción y el deseo de honrar los hechos ocurridos y de valorar el esfuerzo de una familia honesta y patriótica, que con enorme  fortaleza cristiana, conservó, cuidó y protegió la imagen que su fe le señalaba: la imagen original de la Santísima Virgen del Rosario, la Virgen Fundadora. Virgen del Pago de los Arroyos.

Impacta y alienta el genial José Hernández. En su olvidable Martín Fierro nos dice:

Es la memoria un gran don,

Calidá muy meritoria

Y aquellos que en esta historia

Sospechen que les doy palo,

Sepan que olvidar lo malo

También es tener memoria.

Más naides se crea ofendido,

Pues a ninguno incomodo

Y si canto de este modo

Por encontrarlo oportuno.

No es para mal de ninguno

Sino para bien de todos.

 

Rosario, febrero de 2010