cultura y educación
Etapas históricas de la educación argentina
Jorge María Ramallo
 
 

Introducción

La periodización es un medio idóneo para hacer más inteligible el pasado, pero también se presta para una calificación subjetiva de las etapas históricas, con lo cual se puede distorsionar el verdadero sentido de los hechos. El resguardo de la verdad histórica requiere que la periodización se efectúe con rigurosa objetividad, respetando la sucesión de las épocas, de acuerdo con los cambios políticos, económicos, sociales y culturales que se producen en la sociedad.

En el caso de la historia de la educación argentina, los distintos períodos y épocas que pueden distinguirse, están estrechamente vinculados con las diversas concepciones que han primado en el devenir histórico. El sistema educativo vigente en un determinado momento de la historia de un pueblo nunca es neutro, siempre responde a una política educativa, basada en un conjunto de principios políticos, socioeconómicos y culturales, emergentes de un proyecto nacional, concebido de acuerdo con una determinada cosmovisión. Por lo tanto, la periodización no debe estar sujeta a la elucubración, a veces fundada y otras caprichosa, de los estudiosos de las teorías educativas, sino depender de un criterio científico y objetivo que garantice el imperio de la verdad histórica. En consecuencia, los períodos y épocas de la historia de la educación argentina deben considerarse adscriptos a los períodos y épocas de la historia general, de los cuales no pueden ni deben escindirse, so pena de perder autenticidad.

De acuerdo con este criterio, en la historia de la educación argentina debemos tener en cuenta la existencia de dos grandes períodos históricos: el período hispánico, que comprende desde el descubrimiento de nuestro territorio hasta la Revolución de Mayo; y el período independiente, que abarca desde este hecho liminar hasta nuestros días.

El período hispánico, más dilatado en el tiempo, fue de mayor estabilidad, por lo cual pueden señalarse en él sólo dos épocas: la del reinado de los reyes de la Casa de Austria, durante los siglos XVI y XVII; y la del reinado de los reyes de la Casa de Borbón, durante los siglos XVIII y XIX, hasta la emancipación.

En cuanto al período independiente, de menor extensión cronológica, fue de curso inestable, por los constantes cambios producidos en los aspectos político, institucional, económico, social y cultural. En él nos encontramos con siete épocas perfectamente diferenciadas: la primera, de la lucha por la independencia, transcurre desde 1806 hasta 1820; la segunda, de apogeo del federalismo y construcción de la unidad nacional, desde 1820 hasta 1852; la tercera, de la organización constitucional, desde 1852 hasta 1880; la cuarta, de la nueva Argentina cosmopolita, desde 1880 hasta 1916; la quinta, de los gobiernos radicales y la crisis mundial, desde 1916 hasta 1943; la sexta, de los gobiernos militares y el peronismo, desde 1943 hasta 1983; y la séptima y última, del retorno a la vigencia del estado de derecho, desde 1983 hasta nuestros días.

A cada una de las épocas enunciadas corresponde una etapa del quehacer educativo, que hemos denominado de la siguiente manera: primera etapa, de la evangelización (siglos XVI y XVII); segunda, de la educación popular (siglo XVIII y comienzos del XIX); tercera, de la educación liberal (1806-1820); cuarta, de la reforma y restauración (1820-1852); quinta, de la educación utilitaria (1852-1880); sexta, del positivismo y normalismo; (1880-1916) séptima, de la escuela nueva (1916-1943); octava, de la democratización de la enseñanza (1943-1983); y novena, de la transformación del sistema (desde 1983 hasta nuestros días). A continuación, pasamos a analizar cada una de estas etapas, para lo cual hacemos primero una breve caracterización de la época a que se adscriben, luego intentamos una definición del modelo de hombre argentino que se pretendía lograr y, por fin, realizamos una descripción de las principales instituciones y centros educativos y de las normas legales que los rigieron, conjuntamente con una referencia sucinta a la trayectoria de las grandes personalidades que los propulsaron.

J. M. R.

 

Fundación Nuestra Historia

Buenos Aires

1999