La coalición internacional que derrocó a Rosas
Los antecedentes
 
 
En este conflicto hay dos piezas principalísimas para todas las acciones de ambas potencias en la zona: el Paraguay y la Banda Oriental del Uruguay. En el caso del Uruguay o Banda Oriental, los problemas se iniciaron por desavenencias derivadas del comercio marítimo con posterioridad a la Revolución de Mayo, a los que se agregaron las discrepancias existentes entre la Junta de Buenos Aires y las autoridades de Montevideo, seguidas por las desinteligencias con Artigas. Un hito fundamental en las relaciones entre las Provincias Unidas y el Brasil o Portugal, fue la ocupación de la Banda Oriental, realizada por el estado lusitano de acuerdo con las autoridades de Buenos Aires para eliminar a Artigas. La provincia oriental quedó anexada al Imperio con el nombre de Provincia Cisplatina y, por consiguiente, Buenos Aires se encontró con la pérdida de este territorio compartiendo el Río de la Plata con el reino portugués. Esta circunstancia y la resolución patriótica de los uruguayos de unirse nuevamente a la Argentina, determinaron la guerra con Brasil (1825), que quedó concluida en 1828 bajo la garantía de Gran Bretaña en carácter de árbitro. Tiempo después la oposición a Rosas, sostenida desde Montevideo, se conectó con los bloqueos francés y anglo-francés, los cuales estaban planeados y dirigidos desde la capital oriental.

En el caso del Paraguay las desavenencias se originaron en oportunidad de constituirse la Primera Junta de Buenos Aires y subsistió después del fracaso de la expedición militar conducida por Manuel Belgrano. Rosas nunca quiso reconocer la independencia de aquella nación por considerar que era una provincia argentina. Pero la separación fue estimulada por Brasil, que rápidamente reconoció la independencia paraguaya y, posteriormente, alentó a Carlos Antonio López para que invadiera la jurisdicción territorial de Buenos Aires. Además, en 1850 Brasil aún retenía una gran porción de las misiones guaraníticas que Portugal había tomado a España a principios de siglo.

El bloqueo anglo-francés a la Confederación, es decir, al área del Río de la Plata (1845-1850), quedó concluido mediante la convención Arana-Southern (1849) y Arana-Le Predour (1850). Desde entonces, la Confederación libre, en cierta manera, del conflicto con aquellas grandes potencias, quedó enfrentada exclusivamente con Brasil. Ambos estados ya se encontraban interviniendo en la Guerra Grande, que se desarrollaba en territorio uruguayo. Una de las fracciones de esta lucha era encabezada por Oribe, quien estaba ayudado por el gobierno de Buenos Aires, y la otra se encontraba sostenida por el imperio del Brasil. En tal situación, la Confederación Argentina necesitaba geo-políticamente una barrera que le permitiera una protección contra la expansión brasileña. Debido a ello, Rosas deseaba evitar que los gobiernos de Uruguay y Paraguay cayeran bajo la influencia del Imperio. Según el embajador español Creus, el alejamiento de estos dos estados de la órbita de la Confederación abría la posibilidad de otras desmembraciones. Por su parte, Brasil, para neutralizar y destruir los planes de la Confederación debía sostener a Montevideo y al Paraguay. Era el modo de evitar “verse atacado en una misma frontera —sigue el diplomático Creus— lo que pondría en peligro su existencia política por la inmensa cantidad de esclavos que encierra en sus dominios” 2.