La coalición internacional que derrocó a Rosas
Conclusión
 
 
La victoria de Caseros otorgó al Brasil el predominio definitivo en el continente sudamericano. El haber sido vencida la Confederación significó abrir las puertas para los acontecimientos que en el futuro trastornaron el área rioplatense: la guerra civil en el Uruguay y la invasión de Flores (1862), el acuerdo de las Puntas del Rosario (1864) que generaría el tratado de la Triple Alianza y después la guerra del Paraguay (1865-1870). En ellos se advierte el mismo itinerario recorrido por el Brasil para obtener su predominio geopolítico en la región porque la “política exterior del Brasil —dice Cárcano— colonia, reino o imperio, se halla concentrada en la región del Plata” 107.

Alberdi increpó al gobierno argentino su equivocada posición en las ludias suscitadas por la invasión del general Flores a la Banda Oriental en 1862, al adoptar una “aparente” neutralidad que, en realidad, favorecía al Brasil. Nuestro país debía impedir que la Banda Oriental, “llave de la navegación de sus ríos —decía Alberdi— y la seguridad de sus provincias interiores”, estuviera bajo influjo brasileño, “rival histórico y natural del pueblo argentino” 108. Esas vicisitudes del lapso 1862-1864 nos permiten comprender el interés que tenía la Confederación en 1851 para que el Uruguay se mantuviera aliado o, al menos, neutral, pero nunca que fuera absorbido por el Brasil, como lo pretendió a lo largo del siglo XIX. Rosas apoyaba a Oribe porque esa ayuda argentina garantizaba la independencia uruguaya frente al despliegue imperial.

Caseros es un hito fundamental en la evolución histórica de nuestra Patria. Por tal motivo, no debe considerarse solamente como culminación de la lucha política interna que puso fin a un régimen de gobierno y al hombre que lo desempeñaba. Si momentáneamente dejamos de lado las consideraciones políticas o ideológicas acerca del gobierno de Rosas o la actuación de sus amigos o enemigos, advertiremos que, desde 1851, nuestro país se encontraba implicado en un proceso de política internacional que culminaría en el estallido de una guerra con Brasil. Las consecuencias de esta conflagración fueron trascendentales para el destino nacional de los países rioplatenses (Argentina, Paraguay y Uruguay) incluyendo al Brasil (Imperio o República).

Para entender cabalmente a Caseros, su estudio debe ser incorporado al contexto histórico internacional rioplatense. Así vemos que sus repercusiones han llegado a nuestros días porque aún se encuentran en vigor las concepciones geopolíticas que animaban a los hombres de gobierno, españoles y portugueses primero, o argentinos y brasileños, después. Y esto se advierte en los sucesos contemporáneos que llevan la marca indeleble de las vicisitudes históricas pasadas.

Con la actitud de Urquiza y la derrota de la Confederación en Caseros, se inicia “un proceso decisivo en la historia de las relaciones exteriores argentinas, hasta fijar el destino de la nación”, y “significó para el país argentino la pérdida de una ocasión que ya no se repetiría en su historia”109. Por lo tanto, Caseros es la culminación de una etapa histórica, de trascendentales consecuencias para la política internacional rioplatense, que afectó profundamente a los intereses argentinos.