La escuadra Anglo-francesa en el Paraná
Lauchlan B. Mackinnon
 
 
Estudio Preliminar, Traducción y Notas de
José Luis Busaniche
 
Lauchlan Bellingham Mackinnon nació en Portswood Park, Southampton, el 21 de abril de 1815 y formaba parte de una familia de militares y escritores de origen escocés. Su padre, William Alexander Mackinnon, fue miembro del parlamento inglés por varios períodos y sobresalió en la política de su país. Publicó una Historia de la civilización y figuró como miembro de la “Society of Antiquaries” y de la “Royal Society” de Londres. Un hermano de Lauchlan Mackinnon, oficial del ejército inglés, murió en la sangrienta batalla de Inkermann (1854) durante la guerra de Crimea. Un tío suyo, Daniel Mackinnon (1791-1836) fue historiador militar, y su tío abuelo, también Daniel Mackinnon, cronista de las campañas contra Napoleón, murió en el sitio de Ciudad Rodrigo, durante la guerra de independencia española.
El autor de este libro ingresó en la marina inglesa en el año 1829. En plena juventud debió cumplir más de un arriesgado periplo en naves inglesas porque en 1840, siguiendo la tradición de su familia, publicó en Londres un libro sobre nuestras Malvinas, Some account of the Falkland Islands. En 1845, cuando tenía treinta años, y con el grado de teniente, fue destinado a uno de los buques de guerra que debían tomar parte en la intervención armada que Inglaterra y Francia trajeron al Río de la Plata. Era este buque la corbeta de vapor Alecto, que salió sola de Inglaterra después que las escuadras combinadas estaban ya en aguas del Plata y la escuadra argentina, al mando de Brown, había sido aprisionada en Montevideo sin gloria ninguna para los invasores por la forma en que se llevó a cabo esa operación. “La expedición de las fuerzas combinadas, con la intención de destruir el poder de Rosas…” después de apoderarse de los barcos argentinos en Montevideo, remontaron el Paraná; y en la Vuelta de Obligado, las baterías de costa al mando del general Mansilla, opusieron heroica resistencia, luchando todo un día con sus veintiún cañones de mediano calibre contra más de cien piezas de gran poder que disparaban los once buques —varios de ellos movidos a vapor— de la escuadra anglo-francesa. El teniente Mackinnon, contrariando la honrosa opinión con que algunos oficiales superiores suyos de las escuadras juzgaron a los soldados argentinos por su conducta en la acción, exagera el poder de las baterías de Obligado y trata de aminorar las fuerzas anglo-francesas que representaban un poder naval jamás visto hasta entonces en estas regiones. Solamente así podría convertirse en hazaña extranjera la que fue desproporcionada contienda entre una poderosísima escuadra y un baluarte inseguro vigorizado por el heroísmo de los defensores. Pero no son esta especie de juicios, por fortuna, los que definen y valoran este libro sobre la guerra de vapores en el Paraná. Precisamente constituyen la parte más endeble de la obra. Buen soldado, puntual, observante, intrépido cuando lo es menester, Mackinnon destaca, sin embargo, por sus condiciones de descriptor y narrador. Ni sus juicios sobre sucesos en que no tuvo participación, ni su reseña histórica sobre la política del país, tienen muy firme fundamento. Otros aspectos del libro son los que le darán crédito y estimación.
Fragmento del estudio preliminar
 
Título del original inglés: Steam Warfare in Paraná: a narrative of operations by the combined squadrons of England and France, in forcing a passage up that river 
(Charles Ollier, Southampton Street, Strand, London, 1848)