La revolución de 1930 según el embajador inglés en Buenos Aires
Pedro Santos Martínez
 
 
Los prolegómenos del estallido de la revolución del 6 de septiembre de 1930 conmovieron no sólo a los argentinos, sino también a la opinión de aquellos países cuyos intereses estaban más íntimamente vinculados con Argentina.
En ese sentido, la inglesa era una de las principales inquietudes extranjeras. No sólo se hallaba Inglaterra interesada en todos y cada uno de los sucesos rioplatenses, sino que, en los acontecimientos del año 30, debía estar atenta a la orientación y sentido de esa revolución anunciada. Las amortizaciones de los empréstitos, los ferrocarriles, la red de tranvías y los proyectos de subterráneos, etc., implicaban asuntos de contenido vital para los inversionistas. Por el momento, la observación estaba predominantemente dirigida a las figuras del nuevo elenco de gobierno y a sus primeros actos. Ellos darían la pauta del giro que iban a tomar los futuros sucesos.
Por este motivo es de sumo interés para la Historia Argentina contemporánea el conocimiento de los informes diplomáticos de la legación inglesa en Buenos Aires. Al momento de producirse la revolución del 30, estaba al frente de aquella Ronald Macleay, cuyos despachos son fiel reflejo de todo cuanto ocurría y su versión puede seguirse con seguridad. Para el presente trabajo hemos utilizado sólo dos despachos enviados por el citado diplomático a su cancillería.
El autor 

Este trabajo ha sido realizado con la colaboración de la profesora Ramona del Valle Herrera. 

Separata de “Investigaciones y Ensayos”, 
nº 17, Julio-Diciembre 
(1974)