período hispánico
Las reducciones jesuíticas de indios guaraníes / 1609-1818
Cayetano Bruno
 
 

Inclúyense bajo este título las treinta reducciones fundadas y gobernadas por los jesuitas entre los años de 1609 y 1768: la mitad, al norte del territorio argentino (provincias de Misiones y Corrientes); y el resto al sur del Paraguay y al sudeste del Brasil, en el actual Estado de Río Grande do Sul.

Su trascendencia es incuestionable, conforme se introdujo el jesuita padre Guillermo Furlong en Misiones y sus pueblos de Guaraníes:

“La obra que hoy presentamos al público se relaciona con uno de los hechos históricos más relevantes en los anales del pueblo argentino y, lo que es inconmensurablemente más, en la historia de la Humanidad: el establecimiento, desarrollo y vitalidad, desde 1609 hasta 1768, de más de treinta poblaciones rioplatenses, integradas totalmente por indígenas, y la subsistencia de dichos pueblos, aun después de la expulsión de los jesuitas, en 1768, hasta la época de las invasiones lusitanas, en 1818.” 1

Entre las muchas monografías publicadas, las de más aceptación pertenecen a los jesuitas Pablo Hernández, Organización social de las doctrinas guaraníes de la Compañía de Jesús, en dos tomos (Barcelona, 1913), y la del recién mencionado Guillermo Furlong, Misiones y sus pueblos de Guaraníes, grueso volumen de 788 páginas.

Y como quiera que de mi parte desarrollé por largo el argumento entre los volúmenes II° y VI° de la Historia de la Iglesia en la Argentina (1967-1970), a pedido del director de Didascalia, padre Néstor Alfredo Noriega, ofrezco aquí sus puntos de mayor interés en la conmemoración del Quinto Centenario de la aventura colombina de 1492.

Trátase del don más preciado que la Iglesia Católica y España, a través de la Compañía de Jesús, ofrecieron al elemento autóctono así de nuestras tierras como de las de más arriba, en las reducciones de indios chiquitos, mojos y maynas, y aun de Nuevo Méjico y California, que modelaron su acción apostólica tomando por la misma huella.

Y no fue sólo en lo espiritual benemérita la Compañía de Jesús; lo fue también en lo material, por la defensa del territorio español contra los portugueses, que tendían a ocupar desde la frontera del Perú hasta el extremo meridional del Continente, según se irá aquí comprobando

Con la bendición de Nuestra Señora, bajo el título de Loreto, que los jesuitas trasplantaron al mundo de Colón, ofrezco el presente estudio a la gente deseosa de mayor información en asunto de común interés.

Buenos Aires, 24 de mayo de 1991.

El autor

 

 

Ediciones "Didascalia"

Rosario

1991