de Santa Fe
Alvear

Alvear, todo un paraíso sobre ruedas

 

Desde que se La localidad es hoy un importante centro industrial que aumentó notablemente su población

instaló la fábrica de

autos General Motors

el pueblo vive un

fuerte crecimiento 

 

Alvear.— A sólo diez minutos de Rosario, a nada más que un paso de la gran ciudad, un oasis de tranquilidad es posible. Y si no, que lo digan los habitantes de Alvear, que además de respirar una paz que por estos días es inapreciable en otros lugares, casi han hecho realidad el pleno empleo, la falta de desocupados, y reducido al mínimo la sensación de inseguridad que otros padecen.

Desde el par de kilómetros del acceso que la conecta con la ruta 21, el pueblo adelanta la prolijidad que el visitante encontrará en cada una de sus calles interiores. Al arribo, un Cristo con sus brazos abiertos preanunciará la paz y tranquilidad que se advierten a poco de comenzar la recorrida.

Casi sin historia oficial ni fecha de fundación, hace sólo medio siglo que sus autoridades decidieron consagrar el pueblo a la Virgen de la Merced. Por eso, cada 24 de septiembre los alvearenses celebran su propia fiesta, y sin fundación cierta, recuerdan la creación de la comuna, hace 91 años.

Con 5.600 hectáreas, su zona rural es una de las más extensas de la región, y pese a que hace décadas supo ser una importante región de quintas, hoy la soja impuso su reinado y sólo quedan un par de aquellos minifundios hortícolas que antaño la caracterizaron.

El perfil industrial. Pero el verdadero cambio de perfil pueblerino llegó acompañado por la industrialización, fomentada desde la década del 70 y que alcanzó su máximo esplendor desde 1994, con la radicación de la automotriz General Motors (GM). La instalación del puerto de Cargill, hace un par de años, fue la frutilla del postre.

“Y sí; antes de eso se podría decir que éramos un pueblo más, pero la llegada de la GM nos dio más prestigio a nivel nacional, más importancia, y eso se tradujo en nuevas radicaciones”, cuenta Mirta desde su puesto en la Comuna local, y agrega: “Hoy contamos con más de 150 industrias —asegura—, y nuestro mayor orgullo es el parque industrial, el que ya está quedando chico y por eso se está proyectando otro”.

Un censo propio. En Alvear ya no saben cuántos son. El último censo indicó que vivían allí 3.000 personas, pero la Comuna estima que hoy la cifra supera las 4.500.

“Estamos censando a la población. Cada día son más los que eligen vivir aquí”, adelanta Mirta. Las casas de fin de semana son ahora residencias permanentes, y en los baldíos hay nuevas viviendas, asi que necesitamos saber cuántos somos”, se enorgullece Mirta.

 

El viejo boliche de barrio Las Ranas

Aunque se desconocen mayores datos sobre su fundación, se sabe que el pueblo comenzó su vida desde el barrio Las Ranas, cuatro manzanas ubicadas al este de Alvear, habitadas por trabajadores. El cordobés Ramón Oroná

“Aquí estaban las casas más antiguas, con más de cien años de antigüedad; la última fue demolida hace unos años”, coinciden los vecinos de Las Ranas. Justamente, es una antiquísima edificación del barrio la que alberga a uno de los boliches tradicionales del pueblo y conocido por todos como “lo de Chanchita”.

Chanchita es Ramón Oroná, un cordobés llegado hace 43 años a Alvear y que en una casa que “debe tener cien años” abrió su comedor y bar.

Mientras unos vacíos humean en la parrilla —“hoy tengo 20 personas a almorzar”, dice—, Ramón cuenta que allí “se juega a las cartas, a las bochas, y cada dos por tres hay alguna guitarreada”.

Un cartel llama la atención del visitante: “En este lugar están prohibidas las conversaciones políticas”, advierte. “Usted vio como es; se empieza charlando sobre política y casi siempre se termina en pelea”, dice Oroná al borde de la cancha de bochas, mientras el cronista piensa que allí se gestó una parte importante de la historia de un pueblo.

 

Osvaldo Flores l La Capital l Miércoles 13 de agosto de 2008 (fragmentos principales)

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La propuesta de cultura y deportes. Con una oferta educativa adecuada, Alvear cuenta con dos escuelas primarias (la Nº 153 del paraje rural Monteflores data de 1850 y es una de las más antiguas de la provincia), un secundario, un bachillerato para adultos, un centro de alfabetización y dos jardines de infantes. A ello se suma que en el Centro Cultural comunal se dictarán próximamente clases de computación, no bien se concrete la donación de General Motors de 60 computadoras.

El Club Social y Deportivo Alvear satisface las necesidades deportivas. Como todo pueblo que se precie de tal, en el plano futbolístico no falta la mención de los archirrivales, de la vecina Pueblo Esther.

“Cada clásico fue, y todavía es, picante y de dientes apretados”, ilustra don José, un jubilado “con todo el tiempo del mundo para disfrutar las bondades de este pueblo querido”.