democracia condicionada
» presidencia de Frondizi

Las primeras elecciones presidenciales realizadas como conclusión de la Revolución Libertadora dieron como resultado el resonante triunfo de Arturo Frondizi candidato de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI). Lo acompañaba para la vicepresidencia Alejandro Gómez, quien renunciaría seis meses después de haber asumido.

La contundente victoria del líder radical se debió en gran parte al acuerdo pre-electoral que había consumado con Juan Domingo Perón, comprometiéndose a cambio del voto peronista, a levantar las restricciones que pesaban sobre el movimiento sindical y el partido justicialista.

Frondizi, junto a su estrecho colaborador Rogelio Frigerio, elaboró un plan destinado al fomento de la industria pesada basado en la inversión de capitales extranjeros para la explotación de las riquezas naturales ―especialmente el petróleo― con el fin de lograr el autoabastecimiento de tan preciado recurso. Su modelo económico, que se denominó “desarrollismo” significó un cambio cualitativo de la política económica, abriendo el país al capital y la tecnología extranjera.

La aplicación de estas ideas en la práctica provocó intenso debate en la opinión pública, que fue llamado la “batalla del petróleo”, trabado entre el oficialismo y la oposición acerca de si los contratos petroleros rubricados por el Poder Ejecutivo debían ser llevados al Congreso para su aprobación. Tanto los correligionarios del presidente como los opositores quedaron perplejos por el cambio de criterio que había operado en Frondizi, quien años atrás, como diputado, en un encendido discurso en el Congreso había criticado al gobierno peronista por haber negociado con una firma extranjera la explotación del petróleo argentino.

Cumpliendo parte de su compromiso con Perón, el gobierno dictó una Ley de Amnistía, que si bien no le permitió al peronismo funcionar como partido, le autorizó el uso de sus símbolos y fueron levantadas todas las intervenciones a los gremios.

En otro orden, durante esta presidencia, a pesar de haberse logrado un aumento real y  significativo de los salarios de un 60%, el sesgo liberal de la política económica, reflejada en la cuestión petrolera y la privatización de un sector importante de los ferrocarriles, produjo el rechazo de los sectores más combativos del peronismo que se lanzaron, junto a los obreros, a un plan de lucha en repudio de las medidas del gobierno.

En este marco, se produjeron numerosas huelgas, toma de frigoríficos, etc., en una escalada de violencia incontenible que llevó al gobierno a la aplicación del Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado), por el cual se militarizaban las zonas de conflicto, lo que permitía proceder a realizar allanamientos y detenciones.

Otra de las cuestiones controvertidas fue la sanción de la Ley de Libertad de Enseñanza, que dividió a la población entre quienes respaldaban la participación de sectores privados en la educación pública universitaria, llamados libres y por otro lado los laicos que acusaban a Frondizi de tener una postura cercana a la Iglesia Católica y exigían la derogación de tal autorización. La cuestión se definió finalmente por la autorización de erección de universidades privadas con la facultad de expedir títulos bajo el control del Estado.

En materia de política internacional Argentina suscribió el Tratado Antártico, y en vistas de conformar un mercado común con los países hispanoamericanos se creó la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (A.L.A.L.C.).

En 1961, Frondizi se reunió con Ernesto Guevara e inició relaciones con Cuba y Fidel Castro, provocando este acercamiento un profundo malestar en las Fuerzas Armadas debido al sesgo decididamente marxista que había tomado el gobierno cubano.

Las Fuerzas Armadas vigilaban sigilosamente todos y cada una de los movimientos del gobierno y unos treinta planteos militares que se produjeron durante su gobierno, obligaron a Frondizi a ceder posiciones y desprenderse de sus colaboradores más cercanos como Rogelio Frigerio, acusado de comunista.

Llegado el momento de realizarse las elecciones para la renovación de la Cámara de Diputados Nacionales y algunas gobernaciones provinciales, el peronismo, aún proscrito, votó al candidato del partido Unión Popular, dándole un triunfo impensado. El gobierno, entonces presionado por el ejército anuló los comicios y a consecuencia de ello Perón y sus seguidores le quitaron definitivamente a Frondizi el apoyo, quebrándose definitivamente el pacto con el que había llegado al poder.

A partir de allí Frondizi quedó totalmente aislado, ya no contaba con el apoyo de los peronistas moderados, era duramente criticado por los antiperonistas, y hasta por los miembros de su propio partido.

El 28 de marzo se produjo un golpe de estado que derrotó a Frondizi y el presidente provisional del Senado José María Guido, aplicando la ley de acefalía vigente se apresuró a jurar haciéndose cargo del Ejecutivo nacional.