Reseña histórica sobre la capital y el proceso de centralización
Buenos Aires “llave y entrada a estos reynos”
 
 

En un paraje elegido por la naturaleza, se acunó Buenos Aires. Los deterministas razonarán con liviandad, que de esta manera estaba escrito para Garay. Más no sólo éste resbalaba por el plano inclinado. También los hombres venidos del Perú, pero por el Tucumán, seguían el rumbo prefijado, dejándose deslizar hacia el Plata. Luego de fundar Córdoba en julio de 1573, nuevo mojón en su búsqueda del Río de la Plata 6, Jerónimo Luis de Cabrera enfiló hacia el Paraná, donde en inmediaciones del lugar donde Gaboto instalara el fuerte Sancti Spiritu, emplaza a San Luis. Acto seguido encontróse con Garay, quien preparaba la fundación de Santa Fe, planteándose una cuestión de jurisdicción 7 que no interesa para nuestra relación, pues lo importante es destacar que todas las corrientes pobladoras confluían hacia lo que el licenciado Cepeda llamara “llave y entrada a estos reynos” 8, como la de Cuyo, fundando de San Luis en 1594, remarca esa tendencia de confluir, como atraídas por un imán, al estuario.


Desde el mismo momento de su erección Buenos Aires prevalida de su posición “llave” como puerto obligado, comenzó a disputar a Asunción la prioridad en la gobernación, a tal punto que, a pesar de ser ésta la capital, los gobernadores residieron en el lapso 1580-1617 alternativamente en ambas ciudades. Lo dilatado del territorio comprendido en la gobernación y la creciente trascendencia del Puerto, llevaron a la Corona a dividir la jurisdicción creando dos gobernaciones, una con sede en Asunción y la otra en Buenos Aires. En menos de cuarenta años ésta había conquistado el carácter de residencia gubernativa. Costaríale mucho más tiempo transformarse en asiento virreynal, independizándose de Lima a cuyo virreynato perteneció hasta 1776, pero más importante que este proceso de preeminencia administrativa resultó el correspondiente a su encumbramiento económico-militar durante los siglos XVII y XVIII, que llevaríale a colocar a Asunción y demás ciudades mediterráneas bajo su influencia.



Un yerro de magnitud



Con la división de 1617, la capital guaraní perdió su puerto y cejó en su esfuerzo de abrirse camino hacia el Atlántico que era lo que al imperio español le hubiese convenido, recluyéndose definitivamente. Yerro considerable que facilitó al vecino portugués su expansión territorial. El “abrir puertas a la tierra” debió haberse efectuado con criterio astuto, asegurando fronteras con el ambicioso vecino. Pero en vez del este se optó por el sur. De la propia Asunción salió con Garay el esfuerzo que le generaría el fruto amargo de su eclipse, pues el joven puerto, pronto utilizó su posición clave para regentear la economía del Plata y adquirir prestancia militar con motivo precisamente de la lucha contra los lusitanos.