de Córdoba
Noetinger

Noetinger, con desocupación cero

 

La reactivación del agro y la industria revitalizó a esta localidad de la provincia de CórdobaLa abundancia

de trabajo generó un

déficit habitacional

que la comuna busca

resolver

 

Noetinger.— La reactivación generada por la devaluación del peso marcó un antes y un después en la economía de esta localidad cordobesa del departamento Unión próxima al límite con la provincia de Santa Fe. Tras soportar la profunda crisis de los 90, que generó el cierre de sus empresas más emblemáticas, hoy este poblado de 5.500 habitantes no registra desocupación.

Ese crecimiento explosivo, debido a la reactivación de la industria local y al desembarco de nuevas empresas del rubro, desencadenó no obstante efectos indeseados como la escasez de viviendas y el alto precio de los alquileres.

Juan Carlos Piensanti, titular de una empresa que emplea a 30 trabajadores en la fabricación de plataformas para cosechadoras, contó que desde la devaluación las industrias “revivieron” luego de años de inactividad.

Charlas matinales. En efecto, la reactivación del sector agropecuario con la demanda de equipos para el campo se refleja en la economía. En una localidad donde casi todo depende del campo se conversa sobre las retenciones, el precio de la hacienda y los rindes de la soja.

En el club San Carlos, los amigos matan el tiempo. Agustín Domizi se queja por el alto costo de los fletes y por el estado de las rutas, no obstante sus compañeros de mesa bromean con él por su condición de estanciero.

¿De qué se charla en estas reuniones?, preguntó el cronista. “Acá, casi todo tiene como eje la actividad agropecuaria, así que es un tema excluyente. Eso sí, después del fútbol y las mujeres”, siguió en tono de broma otro productor.

A pocos metros está el club El Progreso, otra institución deportiva local a la que se suma el San Martín Bochin Club para completar una oferta más que interesante en materia de entidades sociales y deportivas.

Noetinger tiene tres escuelas primarias, una especial, dos colegios secundarios (uno técnico), uno terciario con carreras de magisterio y una extensión de la Universidad Nacional del Litoral donde se pueden cursar carreras en un aula virtual.

Pueblo culto. La periodista Liliana Cortés da en la tecla en su caracterización del lugar. “Es un pueblo culto, cada generación tuvo a alguien que sobresalió”, comentó durante un intervalo de su programa radial.

En efecto, los nombres de quienes sobresalieron la cultura y las ciencias conforman una larga lista. El locutor Julio Maharbiz es quizás la personalidad de este pueblo que más se ha destacado en el plano nacional desde su labor junto al folclore.  

 

Un poblado nacido con la impronta del ferrocarril

La industria metalúrgica de Noetinger vio renacer sus antiguas fábricas tras la crisis de los 90Noetinger fue fundada el 9 de Julio de 1912. Está ubicada en una zona eminentemente agrícola y ganadera en el departamento Unión, cuya cabecera es la ciudad de Bell Ville. Como otras poblaciones del interior del país el paso del ferrocarril fue la génesis del nacimiento.

Cada 9 de Julio Noetinger tiene un doble motivo para festejar. Además de celebrarse el Día de la Independencia se conmemora el aniversario de su creación. El año pasado el acto tuvo una particularidad: la madrina del festejo fue Magdalena Salinas de Marchessi, de 105 años.

Entre 1910 y 1913 se construyó el ramal de 162 kilómetros de extensión que unió a las ciudades de Las Rosas (Santa Fe) con Villa María (Córdoba). Así surgieron poblaciones como Bouquet, Iturraspe, Saira, Flora, Chilibroste, Cintra y Alto Alegre, entre otras.

La historia de su fundación se inicia con la donación de terrenos por parte de Carlos Noetinger y Alejandro Donald Grant, ambos propietarios de importantes estancias de la zona. En sus comienzos el trazado urbano se resumía en 12 manzanas.

Hoy la localidad cuenta con 115 manzanas y un ejido municipal de 80 mil hectáreas. Los jóvenes hablan de que escasean líneas de colectivos a la hora de viajar. Disponen de solamente dos horarios para ir a Villa María y tres para viajar a Leones.

 

Walter Gasparetti l  La Capital l  Miércoles 23 de abril de 2008 (fragmentos principales)

 

 

 

 

 

 

 

 Magdalena de Marchéis

Una clase magistral sobre el optimismo, la vitalidad y la memoria a los 105 años. Es la mujer de la sonrisa eterna. Es probable que ese buen humor y las ganas de vivir sean el secreto de Magdalena Salinas de Marchéis, quien acaba de cumplir 105 años. Al entrevistarla, el cronista se sorprende por el recuerdo fresco de los años de su juventud cuando estudió pintura en Rosario.

Me instalé en una pensión y mi papá me iba a buscar en un Chevrolet negro. Almorzábamos en un restaurante. Cuando me volví me casé con un panadero y tuve tres hijos”, contó.

La minuciosidad de los detalles en el relato de Magdalena sorprende hasta a su hija, Graciela, quien se ve tan sorprendida como el entrevistador. Su padre, Cupertino Salinas, fue el primer intendente de Noetinger. La hija anota entre sus logros el hecho de haber gestionado para la llegada de una sucursal del Banco Nación.

Sus recuerdos más frescos son sus viajes en sulky cuando estaba en la estancia Monte Castillo. “Le ayudaba a mi mamá a llevarles la comida a los peones durante la cosecha del trigo”, contó a modo de experiencia sobre su pasado, un largo pasado que la lleva incluso a cuando Noetinger ni siquiera era pueblo.