el Siglo XV
» España en 1492

La rendición de Granada por Francisco Padilla

Con la entrada de las tropas cristianas en Granada, el 2 de enero del año 1492, caía el último refugio musulmán en España, poniéndose fin a la Reconquista, un proceso que había durado cerca de ochocientos años de lucha por recuperar el suelo español, iniciándose así, un nuevo orden en la península.
La conquista de Granada significó un gran avance hacia la unión territorial. El matrimonio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón, había sido el primer paso para unión de ambos reinos en 1469. Fernando anexaría Navarra en 1512. De este modo, España se unifica constituyéndose en un gran reino, erigiéndose como tal en un lugar de privilegio, entre el Mediterráneo y el Atlántico, pudiendo servirse de ambos mares, y continuando su territorio en África a través del estrecho de Gibraltar.
España tuvo una Edad Media totalmente distinta de la que en igual período vivieron otros pueblos de Europa, pues el problema de la reconquista fue de tal magnitud que marcó peculiares características en las instituciones políticas, jurídicas, sociales, económicas y religiosas de España.
La necesidad de obtener el concurso de los nobles y de las ciudades en la guerra contra los moros obligó a los monarcas a concederles derechos y garantías a cambio de ayuda en la lucha. Tales garantías y concesiones se concretaron en algunas instituciones que resultaron propias del sistema español, algunas de las cuales se trasladarían a América.
Los Reyes Católicos sellaron con su matrimonio la unión de sus reinos, que les permitiría lograr la unidad política de los reinos españoles, teniendo para ello, que luchar también por la unidad espiritual, porque dentro de sus territorios convivían, aunque no siempre pacíficamente: cristianos, judíos y musulmanes. Éstos últimos habían invadido la península ibérica hacia el siglo VIII y sus deseos expansionistas provocaban, aunque en forma esporádica, períodos de guerra con los distintos reinos españoles.
Los Reyes Católicos consolidaron firmemente las bases de la unidad política española, ayuntamiento español siglo XVy al igual que otras monarquías europeas tendieron a la centralización del poder, pero algunas instituciones de gobierno distinguieron a España de las monarquías absolutistas de la época. Los Cabildos fueron una de esas instituciones destacadas por el desempeño de un papel fundamental en el resguardo de los intereses locales.
La unidad forjada por la corona daría frutos también en materia económica. La industria había alcanzado un notable incremento, prosperando las fábricas de tejidos, la metalurgia, cerámica, mueblería y joyería; la explotación de las salinas y minas a la par que desarrollaban la ganadería, la pesca y la agricultura. España contaba con cerca de un millar de barcos mercantes que surcaban el Mediterráneo y florecían Barcelona, Valencia y Bilbao como puertos de envergadura. Ante tal crecimiento económico, los banqueros lombardos, florentinos y genoveses abrieron sucursales en muchas ciudades españolas, sumándose más adelante los alemanes.
La cultura renacentista comenzó a difundirse en la península. En Zaragoza y Valencia aparecen los primeros libros, y entre 1474 y 1484 se instalan imprentas en los reinos españoles.
En su política exterior España consolidó sus dominios en Italia, heredados por la corona aragonesa, y con el objetivo de salvaguardar sus buques de las constantes incursiones musulmanas en el Mar Mediterráneo, se lanzó a la conquista de varias ciudades de la costa africana, logrando así neutralizar aquellas andanadas.

Una sabia política de alianzas matrimoniales uniría a los monarcas españoles con las distintas coronas europeas. Quizás la más trascendente fue la unión de la infanta Juana con Felipe de Habsburgo, hijo del Emperador de Alemania, de cuyo matrimonio nacería el futuro Carlos I, quien sellaría completamente la unidad española.

La epopeya de la guerra de Reconquista, con la fortaleza que significó para el espíritu español aquella lucha centenaria, el tiempo de paz que se instalaba en la península, y la reorganización política de los dominios del reino, dejaron preparada a España para la formidable empresa que se le presentaría a partir del descubrimiento de América.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

Rey Fernando de Aragón

 

 

 

Reina Isabel de Castilla