primeros gobiernos patrios
» Primera Junta

La Primera Junta reunida, fragmento del óleo de Julio Vila y Prades

El 25 de mayo de 1810, después de una semana de intrigas y agitación en la ciudad de Buenos Aires, por votación llevada a cabo en el seno del Cabildo se resolvió la cesación en su cargo del virrey Baltasar de Cisneros y la creación de un gobierno propio en su lugar, designándose los miembros que integrarían aquella Primera Junta.

El primer gobierno patrio, cuyo nombre completo era “Junta Superior Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII”, quedó conformada por Cornelio Saavedra, como Presidente, Mariano Moreno y Juan José Paso, como Secretarios; y Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea, como Vocales.

Instalada la Junta en el Fuerte de Buenos Aires, que había sido la residencia de los virreyes desde 1776, inmediatamente resolvió exigir obediencia, tomando juramento a los miembros de la Audiencia y del Cabildo de Buenos Aires, para demostrar que en ella residía la autoridad superior sobre los territorios del que fuera el virreinato del Río de la Plata, en resguardo de la soberanía del Rey Fernando VII.

Fuerte de Buenos Aires

 

La Junta y los pueblos del interior

Con el fin de hacer conocer los acontecimientos ocurridos en Buenos Aires, el 27 de mayo la Junta envió a los pueblos del interior una circular explicando los motivos por los cuales había cesado en sus funciones el virrey, que el pueblo de Buenos Aires había reasumido el mando, nombrando a la Junta Provisional Gubernativa en su lugar, y exigiendo el reconocimiento de ésta. Además, instaba a las ciudades a nombrar representantes para formar parte del gobierno nacional, los que se irían incorporando a la Junta a medida en que llegaran.

Estas circulares, tan cordiales en su contenido, eran llevadas por una expedición militar que debía imponer los principios de la revolución a cualquier precio. Con esa misión, la Junta envió tres contingentes, una al interior, al Alto Perú y Córdoba, otra al Paraguay y la última a la Banda Oriental, que recogieron resultados dispares.  

 

Obra de la Junta 

En pocos meses de gobierno la Junta Provisional tomó variadas medidas en ejercicio de su flamante cargo, dictando un reglamento de gobierno que sirviera de marco para su actuación política-administrativa, y equiparando los derechos de los criollos y los peninsulares para desempeñar cargos públicos. 

 

 

 

 

          [+]      

      

En ámbito cultural, creó una Biblioteca pública y fundó, por iniciativa de Mariano  Moreno, un periódico semanal, La Gaceta de Buenos Aires, con la finalidad de publicar todas las acciones de gobierno de la Junta y difundir los ideales de la revolución. Asimismo fomentó la educación primaria y aumentó el sueldo a los maestros.

No faltaron medidas económicas, habilitando nuevos puertos para aumentar y agilizar el comercio exterior, y reprimiendo enérgicamente el contrabando.

Ante los difíciles tiempos que se avizoraban, en defensa del movimiento revolucionario, la Junta se ocupó de reorganizar las milicias cívicas y las transforma en ejércitos regulares, disponiendo además, la creación de la primera fuerza naval.

 

Política exterior
 La decisión de la Junta de afianzar los principios revolucionarios no solo abarcaba el ámbito interno del ex virreinato del Río de la Plata, pues era necesario lograr el reconocimiento del nuevo gobierno surgido de la revolución por las potencias extranjeras. Para ello se enviaron misiones diplomáticas, a la corte portuguesa instalada en Brasil, debido al interés de la infanta portuguesa Carlota Joaquina de coronarse reina del Río de la Plata, y a Gran Bretaña, para comunicar que el libre comercio sería propugnado por la junta.  
 
Mariano Moreno

Mariano Moreno

Cornelio Saavedra

Cornelio Saavedra

Tendencias
 En el seno de la Junta surgieron inmediatamente dos tendencias contrapuestas sobre la manera de concebir y llevar adelante la revolución. Ellas fueron las posturas sostenidas por el presidente, Cornelio Saavedra, y uno de los secretarios, Mariano Moreno.
Moreno, de personalidad enérgica y audaz, pretendía la inmediata y absoluta separación de España.  Admiraba profundamente la Revolución Francesa de 1789, era defensor del libre comercio y el  centralismo porteño.
Saavedra, tranquilo y reposado, no  compartía esas ideas. Consideraba que debía procederse con cautela si se deseaba triunfar en la lucha emancipadora. Sostenía la independencia americana pero sin romper con la tradición  española, por eso sostenía una transición natural que fuera transformando gradualmente las instituciones.

En pocos meses de gobierno la Junta Provisional tomó variadas medidas en ejercicio de su flamante cargo, dictando un reglamento de gobierno que sirviera de marco para su actuación política-administrativa, y equiparando los derechos de los criollos y los peninsulares para desempeñar cargos públicos.