la confederación
el pronunciamiento

En 1841 Justo José de Urquiza había sido designado gobernador de Entre Ríos. Bajo su administración personal y activa, la provincia mejoró sus finanzas y acrecentó su riqueza, debido sobretodo al comercio de carnes, que en forma irregular tenía con la ciudad de Montevideo, sorteando inclusive el bloqueo anglofrancés que se lo impedía al puerto de Buenos Aires, perjudicando la economía de toda la Confederación.

 

El caudillo entrerriano se quejaba de que las restricciones a la libre navegación de los ríos impuesta por Rosas perjudicaba económicamente a la provincia litoraleña.

 

Al tiempo que Urquiza poseía grandes intereses comerciales en estancias y saladeros de su provincia, alegaba que también era perjudicial para Entre Ríos la inconvertibilidad del papel emitido por el Banco de Buenos Aires, otra de las disposiciones del gobierno de Rosas, adoptada para impedir la salida del oro del país.

 

Poco a poco se produjo un distanciamiento entre ambos caudillos, y aunque es difícil establecer una fecha de su comienzo, ya hacia 1845 Urquiza había prestado oídos a proposiciones de Francia, Brasil e Inglaterra.

 

Esta posición de Urquiza, era ampliamente conocida por la astuta diplomacia brasileña, que sin perder tiempo aprovechó esta discordia interna para tejer los hilos de una trama que asegurara el derrocamiento de Rosas, por cuanto el progresivo afianzamiento de la Confederación Argentina era visto con recelo por el Brasil.

 

La corte de Río de Janeiro estaba molesta con la intervención de Rosas en el Uruguay, ya que el emperador Don Pedro II, veladamente, deseaba reincorporar la “Provincia Cisplatina” a su corona. Por otra parte, las maquinaciones republicanas en los estados del sur brasileño, que lo mantenían en alerta, lo hacían sospechar la existencia de conexiones entre ellas y el gobierno de Buenos Aires.

 

Hacia 1850, Urquiza estaba ya decidido a levantarse contra Rosas. Lo detenía el temor al fracaso, ya que Rosas había triunfado sobre la alianza anglofrancesa y sobre los movimientos tendientes a derrocarlo gestados a partir de 1835. Finalmente, la certeza de que contaría con el apoyo pecuniario y militar del Brasil y del gobierno de Montevideo lo decidió a pronunciarse.

 

El 3 de abril de 1851, Urquiza despachó una circular a los gobernadores de las provincias haciendo pública su ruptura, pero no obtuvo la adhesión de ninguno de ellos.

 

El 13 de mayo de 1851, los periódicos entrerrianos hicieron públicos sendos decretos del dictados el 1ro. de Mayo, poniendo en conocimiento de la población que, en su condición de Gobernador de Entre Ríos, Urquiza asumía las Relaciones Exteriores de la provincia, lo que equivalía a separarla de la Confederación, ya que se establecía que podía “entenderse directamente con los demás gobiernos del mundo”

 

Este manifiesto o pronunciamiento periodístico fue reproducido y rechazado con duros calificativos por la prensa de Buenos Aires, cinco días después.

 

Tras haber público su “pronunciamiento” Urquiza firmó, el 29 de mayo, un acuerdo con Brasil y Uruguay, por el que las tres partes se comprometían entre otras cosas, a aliarse militarse en caso de que Rosas declarara la guerra a alguno de los ellos.

 

Ante el curso de los acontecimientos, Rosas declaró formalmente la guerra al Imperio del Brasil, fundando la misma en la violación de nuestros ríos interiores por una escuadra brasileña y en la anunciada invasión contra la Banda Oriental que quebrantaba la Convención de Paz de 1828, en ocasión de la guerra iniciada dos años antes.

 

Ante esta declaración de guerra Urquiza firma otro tratado, el 21 de noviembre, con el propósito de asegurarse el financiamiento económico y militar del Imperio del Brasil, y en el cual el gobernador entrerriano se comprometía a emplear toda su influencia para lograr para el Imperio la libre navegación de los de los ríos Paraná.

 

La triple alianza unió sus fuerzas en el Ejército Grande, con soldados entrerrianos, correntinos, brasileros y uruguayos, cuyos gastos fueron sufragados por un fuerte banquero brasileño. Rosas, tenía un ejército inferior en número y no poseía ni las armas ni los recursos económicos de los adversarios.

 

Después de haber cruzado el Paraná, Urquiza ingresa en Santa fe, cuyo gobernador se repliega hasta Buenos Aires, pero salvo algunas manifestaciones aisladas no encontró mayor apoyo en su marcha.

 

Hacia fines de enero de 1852, el Ejército Grande había llegado en su avance hasta Morón, donde acampó frente a las fuerzas de la Confederación Argentina, cuyas líneas se extendían desde Santos Lugares hasta Caseros.

 

Ambas fuerzas entraron en combate a las 9 de la mañana del día 3 de febrero de 1852, y en pocas horas se decidió aquella histórica batalla con el triunfo total del Ejército Grande.


Con el resultado adverso, Rosas redactó su renuncia. A bordo de la nave inglesa Conflict se exilia en Inglaterra, donde fallece muchos años después, en 1877, a los ochenta y cuatro años