|
el año 1990
Aquí, la economía sigue siendo un potro difícil de domar. La alianza de Menem con Bunge & Born se deteriora y el ministro Rapanelli es reemplazado por Antonio Erman González, un hombre del riñón presidencial que se ha desempeñado mucho tiempo en el gobierno de Mientras tanto, toman estado público las desavenencias del matrimonio Menem-Yoma, abandonando Zulema la residencia de Olivos por razones de seguridad, según se dice. Detona en febrero un escándalo, relacionado con los “bonos solidarios” –por 20.000 australes cada uno– que el gobierno ha dispuesto repartir entre los necesitados, en reemplazo del PAN radical, y que se descubre son entregados discrecionalmente o retenidos en beneficio personal. El asunto involucra a diputados y senadores peronistas, Ha llegado al país, por otra parte, el nuevo embajador de los Estados Unidos, Terence Todman, un hombre de color, astuto y cordial, que tendrá señalada influencia en el acontecer nacional de allí en más, hasta ser conocido como “el virrey negro”. Sus primeras intervenciones se vinculan con las coimas que se estarían exigiendo a compañías norteamericanas que operan en La inflación de febrero es del 61,6%. En Nicaragua se realizan elecciones bajo control internacional, imponiéndose en las urnas Violeta Chamorro, que derrota al régimen marxista encabezado por el presidente Ortega. Y, en Moscú, Gorbachov y el jefe del gobierno teutón, Köhl, llegan al acuerdo final para la reunificación germana. Muere en marzo del 90 el general Cáceres, víctima de un aneurisma en la aorta. Lo reemplaza el general Félix Martín Bonnet. El gobierno urge las privatizaciones de ENTel y Aerolíneas Argentinas, que ya intentara el ministro Terragno en épocas de Alfonsín. Aquelintento no llegó a buen puerto pues, para instrumentarlo, se incurrió en groseras anomalías administrativas. Y, ahora, las cosas no pintan mejor pues, mientras corren rumores referidos a “comisiones” astronómicas en juego, los principales interesados en las operaciones respectivas son También tiene problemas el gobierno con Corre mayo cuando sobreviene otro escándalo, que compromete ahora al ministro de Salud y Acción Social, Eduardo Bauzá. Se trata de la compra de un millón de guardapolvos a cierto proveedor que no está en condiciones de fabricar dicha cantidad de esas prendas. En julio, se firma la venta de ENTel a Y, mientras se sigue negociando sin éxito con los ingleses, bajo el “paraguas” abierto respecto al tema soberanía de las Malvinas, en la plaza San Martín se inaugura un sobrio monumento dedicado a la memoria de los caídos en la guerra del 82, cuyos nombres aparecen grabados sobre placas de mármol negro. Tal como ocurriera con Collor de Mello en Brasil, un ingeniero apolítico, de origen japonés, sorprende con su triunfo electoral en Perú. Alberto Fujimori –el “Chinito”– derrota, en efecto, al candidato liberal, el escritor Vargas Llosa –ex marxista y ahora liberal acérrimo–, dejando ambos muy atrás al candidato oficialista, ya que Alan García había concluido su mandato luego de una gestión desastrosa. En julio de 1990, un seleccionado nacional de fútbol al que se le asignan escasas posibilidades y que debuta perdiendo con Camerún, se rehace a lo largo del campeonato mundial disputado en Italia y, luego de vencer a Brasil y al equipo local, alcanza la final con Alemania. Lo dirige nuevamente Carlos Bilardo y algunos chispazos de Maradona –que juega varios partidos lesionado–, unidos a la inspiración de su arquero Goicoechea para atajar penales, una defensa eficaz y un veloz Caniggia, le han permitido llegar a esa instancia decisiva. Gana sin embargo Alemania por Al empezar agosto, se lleva a cabo un plebiscito en la provincia de Buenos Aires, destinado a obtener el respaldo de la población para reformar la constitución local. Coinciden en tal propósito el gobernador Cafiero, quien brega por su reelección –bloqueada por el texto constitucional vigente– y los radicales, que procuran mayor autonomía para las comunas donde mandan. Menem, conforme a un estilo que le es propio, manifiesta estar de acuerdo con la reforma proyectada; pero lo hace de una manera que induce a suponer lo contrario. Por otra parte, la reforma huele a mangoneo, percibiendo la gente ese aroma poco atractivo. Así, sin partido alguno que canalice la reacción, una catarata de votos adversos sepulta el intento reformista, alentado por los partidos mayoritarios. Y un toque de alarma suena en el ámbito de los comités políticos, donde nadie deja de recordar las recientes elecciones de Brasil y Perú. Aquel mismo mes de agosto, Saddam Hussein, un caudillo que encabeza el régimen autoritario establecido en Irak, se apodera de Kuwait, pequeño sultanato vecino que nada en petróleo. Viejas querellas territoriales determinan la invasión, pero la apreciable participación de Kuwait en el mercado petrolero confiere al caso dimensiones internacionales. Los Estados Unidos, que han auxiliado a Irak en una prolongada guerra que mantuviera con Irán, lideran ahora vigorosamente una coalición occidental contra Saddam, a la cual se agregan varios países árabes, gobernados por hombres que escuchan alarmados las propuestas revolucionarias del líder iraquí, cuya influencia política y poderío militar desean quebrar. Además, a Israel le preocupa en grado sumo el riesgo que implicaría un Irak triunfante y expansivo. Las Naciones Unidas –con el voto coincidente de los norteamericanos y los soviéticos–, condenan de inmediato el ataque y autorizan un bloqueo en torno al agresor. La prensa europea denomina a Saddam “El Satanás del Golfo”. Y el presidente Bush apresta una formidable fuerza militar para intervenir en la zona. A fin de justificar tal intervención, relacionada ciertamente con el suministro de petróleo y la protección a Israel, se invocan el Derecho Internacional y la defensa de la libertad. Lo cual no está exento de matices paradójicos pues, poco antes, los Estados Unidos han invadido Panamá y, además, el sultán de Kuwait es un autócrata, que nunca se mostró inclinado a permitir demasiadas libertades en sus dominios. Carlos Menem, empeñado en su deseo de “hacer ingresar La “privatización” de ENTel se complica, pues los adjudicatarios no cumplen con sus obligaciones, contenidas en el pliego de la licitación respectiva. Tampoco es sencilla la adjudicación de Aerolíneas Argentinas, dado que una comisión parlamentaria objeta que los compradores paguen parte del precio vendiendo o hipotecando aviones de la empresa nacional, que aún no es suya. A fines de octubre, el coronel Seineldín envía una carta pública al presidente Menem, donde lo acusa de no haber resuelto los problemas del Ejército y de estar malvendiendo el patrimonio nacional. Le advierte asimismo que ello puede generar nuevos alzamientos militares. Es claro que las cordiales relaciones que, en un momento dado, existieran entre los “carapintadas” y el entonces candidato justicialista, prolongadas durante el primer tramo de su gobierno, han quedado definitivamente rotas. Rellenados los baches que entorpecen el avance de las enajenaciones de ENTel y Aerolíneas, el ímpetu privatizador se intensifica. Así pasan a manos particulares el Jardín Zoológico, el cobro de peaje en ciertas rutas, las “Galerías Pacífico” (que ya no se llaman “Malvinas Argentinas”), el ordenamiento del tránsito en el centro de Buenos Aires y el ferrocarril Urquiza. Paralelamente, se difunden rumores referidos a grandes negociados, vinculados o no con la venta de esos bienes. Sale a luz que, en el Departamento Legal de Ferrocarriles Argentinos, se pierden juicios intencionalmente por sumas siderales. El gremialista Luis Barrionuevo, partidario del gobierno, afirma con desparpajo que en el país nadie gana dinero trabajando. Y monseñor Quarracino señala que aquí se sufre una acusada “decadencia moral”. A través de alguna encuesta, se revela que el 80% de los argentinos da por cierto que los funcionarios se valen de sus puestos para lucrar ilegítimamente. Monseñor Antonio Quarracino es designado arzobispo de Buenos Aires. Ya lo ha sido de En Catamarca comienza la investigación de un crimen que tendrá múltiples y graves implicaciones. La menor María Soledad Morales ha sido asesinada, implicándose en el crimen a allegados al gobierno provincial, ejercido desde tiempo atrás por la familia Saadi. Dicha investigación se lleva a cabo morosamente y comienzan a realizarse sucesivas “Marchas del Silencio”, reclamando la individualización y castigo de los culpables. Tan loable propósito se ve enturbiado, sin embargo, por el hecho de impulsar las mismas la oposición a los Saadi y contarse numerosos agitadores de izquierda entre los participantes. |
|
|