desde 1800 hasta 1851
bravura patriota
 
 












Francisco Javier de ElĂ­o,





El Consejo de Regencia que funcionaba en España designó virrey del Río de la Plata a Francisco Javier de Elío. Quien envió fuerzas contra las poblaciones que habían reconocido a la Junta de Buenos Aires, reanudando el bloqueo naval de ésta.

Con el objeto de auxiliar a Belgrano, aislado luego de su derrota en Tacuarí, se forma la primera flotilla naval argentina. Está compuesta por 3 barcos: la goleta “Invencible”, el bergantín “Veinticinco de Mayo” y la balandra “América”, comandados respectivamente por Juan Bautista Azopardo, Hipólito Bouchard y ángel Hubac. La pequeña armada está a las órdenes de Azopardo y recibe su bautismo de fuego en San Nicolás, el 2 de marzo de 1811, siendo vencidos los nuestros, aunque se conducen con bravura, muriendo las dos terceras partes de ellos.












Combate de San Nicolás, oleo sobre tela de Justo P. Lynch



La insurrección patriota contra Elío se extiende en la Banda Oriental. Al frente de tal resistencia pone la Junta a Belgrano, que conserva los restos de su ejército. Lo secundan los tenientes coroneles José Rondeau y José Gervasio Artigas.

El 28 de febrero, tiene lugar el pronunciamiento de los gauchos orientales, conocido como “Grito de Asencio”. Sabedores de que su jefe indiscutido –Artigas– apoya a la Junta de Buenos Aires, toman el partido de ésta y, ese mismo día, ocupan la ciudad de Mercedes y luego la de Soriano. Otros caudillos menores logran sucesivos triunfos contra las fuerzas de Elío. Artigas, reforzadas sus tropas con 200 hombres que le envía Rondeau y 300 jinetes, reclutados por su hermano Manuel, vence a los españoles en Las Piedras y pone sitio a Montevideo.












El 9 de marzo de 1811, se enfrentan en rudo combate fuerzas de Buenos Aires mandadas por Belgrano y las realistas del general Cabañas, junto al río Tacuarí. Los argentinos, que antes han sido derrotados allí cerca, en Paraguarí, se baten valerosamente contra un enemigo muy superior en número.

Mientras continúa la batalla, resuenan incansables los redobles de un tambor. Quien bate el parche es un chico de 12 años, que se ha incorporado al ejército patriota al pasar éste por su pueblo correntino de Yaguareté Corá. Se llama, según dicen, Pedro Díaz, y cumple con su deber cabalmente, alentando a los soldados hasta que cae herido de muerte. La actuación de ese correntinito es un ejemplo de coraje y se lo recuerda como “El Tambor de Tacuarí”.