desde 1800 hasta 1851
el Libertador
 
 
La situación en Chile había seguido un rumbo parecido a la de Buenos Aires. En 1811, un Congreso –inspirado en las Cortes de Cádiz– dictó una serie de medidas, que presentaban analogías con las sancionadas por nuestra Primera Junta, el Triunvirato y, más tarde, por la Asamblea del XIII, sin desconocer la autoridad de Fernando VII. Pero, en noviembre de ese mismo año 11, José Miguel Carreras se proclamó dictador, disolviendo el Congreso. Luego tomaría el título de Director Supremo, tal como sucedería aquí después con Posadas, Alvear o Pueyrredón. Sin embargo, el sur del país y la isla de Chiloé se mantuvieron fieles a España.
Abascal, desde el Perú, envió contra Chile un fuerte ejército, a las órdenes del brigadier Osorio, que triunfó en la batalla de Rancagua, librada el 2 de octubre de 1814. José Miguel Carreras y sus hermanos Luis y Juan José, Bernardo O’Higgins y el argentino Juan Gregorio de Las Heras, que combatiera junto a los chilenos, se refugiaron en Mendoza después de la derrota.
Allí se hallaba San Martín, quien acariciaba el gran proyecto de libertar al Perú atacándolo por mar, para lo cual debía embarcar sus fuerzas en Chile. Y ello imponía desalojar previamente a los realistas del suelo que Osorio había recobrado. Con ese objeto, secundado por los vencidos en Rancagua, comenzó a organizar el Ejército de los Andes.
Contaba San Martín por entonces 38 años y acababa de ser ascendido a coronel mayor. Poco después de llegar al país, se había casado con Remedios de Escalada, perteneciente a una distinguida familia porteña. Ese año 1816, nacería en Mendoza la hija de ambos, Mercedes.