desde 1492 hasta 1800
Mencía la adelantada
 
 

Alvar Nuñez es juzgado en España y pierde su título de Adelantado. Que el emperador otorga a Juan de Sanabria. Pero éste muere, transfiriéndose el mismo a su hijo Diego. Diego demora la partida y, en cambio, la que se embarca es su madre, doña Mencía de Calderón, mujer de pelo en pecho que viaja acompañada por sus hijas y otras mujeres, a fin de que los españoles de Asunción puedan casarse con españolas, olvidando a las muchachas indias.

 

Toda clase de aventuras vivieron la enérgica viuda, el contingente femenino que la acompañaba y su escolta de varones. Topan con tormentas y piratas en su navegación, naufragando sus buques en cuanto arriban a Santa Catalina. Funda allí doña Mencía la ciudad de San Francisco y por ello entra en litigio con el gobernador portugués de la zona, que retiene al grupo, no habiendo podido alcanzarlo una expedición de auxilio, enviada por Irala. Por fin, animosamente, “la Adelantada” emprende viaje hacia Asunción, con el medio centenar de mujeres que la acompañan y un puñado de capitanes y soldados. Repiten, caminando, la hazaña de Alvar Núñez, muriendo muchas de las intrépidas viajeras de hambre y agotamiento. En marzo de 1556 llegan las demás a la capital paraguaya, donde son recibidas con admiración y júbilo.

 

Diego Sanabria –el hijo de Juan y de doña Mencía– nunca llega a Asunción. Carlos V, a fines de 1552, convalida la situación imperante de hecho y designa a Irala “Gobernador Real”. Durante su mandato llegarán al Río de la Plata, desde el Perú, las primeras vacas y ovejas, traídas por ñuflo de Cháves; desde Santa Catalina, arriba un lote de 7 vacas y un toro. Estos animales, sumados a los caballos introducidos por Mendoza, darán origen a nuestra riqueza pecuaria.